El colegio tiene un equipo encargado de los alumnos internacionales, el cual se vuelve tu segunda familia, te ayudan a adentrarte más a la cultura québecoise, se vuelven tus doctores, psicólogos, guías de turismo, catadores de los restaurantes a los que deberías de ir a comer, maestros, segundos papás y más que nada, amigos, puedes recurrir a ellos para literalmente todo.
Organizan viajes para estudiantes internacionales, nosotros visitamos Ottawa y Montreal, donde nos acompañó nuestro encargado y maestro de francés Michaël.
Estudiar en Saint Charles cambió mi vida, desde lo académico hasta lo personal, tuve clases que en mi escuela de México nunca había tenido, aprendí francés gracias a las clases que te imparten por ser alumno internacional, igual desarrollé mis talentos artísticos porque hay clases de pintura, escultura, baile, canto y todos los instrumentos posibles, aprendí un poco de chino, tuve clase de Economía donde me enseñaron a hacer inversiones nunca en mi vida, antes de haber estudiado en este colegio había leído tantos libros (ya que yo no soy una persona que lea en sus tiempos libres), sin embargo, disfruté tanto las lecturas que ya hasta he repetido varios libros.
Los alumnos y trabajadores de la escuela siempre me recibieron con los brazos abiertos, desde que entras al colegio y te dicen “buenos días” te sientes en casa. Cuando llegué a Quebec mi mayor miedo era “¿qué pasa si no hago amigos?” sin embargo, hoy en día tengo amistades que sé que durarán toda la vida al igual que muchas casas a las cuales llegar y quedarme cuando vaya de visita, los alumnos crean un vínculo contigo que te hacen sentir como si fueras parte de sus familias (literalmente te presentan a sus papás y a sus hermanos), y los maestros y el equipo encargado de los alumnos internacionales siempre están pendiente de cómo te está yendo, si te sientes triste o tienes algún problema, siempre te hacen saber que tienes la seguridad de que aunque tu familia biológica no se encuentre ahí, tengas a alguien con quien contar. Me gustaría poder poner en palabras cuánto me dejó la experiencia que viví en Saint Charles pero simplemente no puedo, haber estudiado ahí fue una de las mejores decisiones de mi vida, desde la ubicación del colegio (que está a dos paradas de bus del mejor lugar de helados de la vida, Chocolats favoris), hasta las actividades, deportes, y la gente que forma parte de la experiencia escolar es la mejor, repetiría mi año ahí mil veces, no puedo esperar para regresar a Quebec y visitar a todos otra vez.